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EN RESISTENCIA...Mujeres Trabajadoras Hablan sobre el Libre Comercio

STITCH presenta una nueva publicación que explora el impacto del libre comercio sobre las trabajadoras centroamericanas y estadounidenses. En sus propias palabras, estas valientes mujeres hablan de sus vidas y sus luchas para sobrevivir en (e impugnar a) un sistema económico organizado en su contra. Esta publicación es completamente bilingüe (en inglés y español) e incluye historias de mujeres que trabajan en fábricas de ropa para exportación, el sector salud y la agricultura.

Índice

I. Introducción

II. Trabajadoras Organizando en la Agricultura

Ana María Guzmán , Washington Fruit, EUA; María del Carmen Molina Palma, SITRABI, Guatemala

III. Trabajadoras organizándose para proteger los servicios públicos
Bessy Alcira Rosales, STISS, El Salvador

V. Trabajadoras organizando en la maquila de ropa
Carolina Sic, Nobland , Guatemala

STITCH presenta una nueva publicación que explora el impacto del libre comercio sobre las trabajadoras centroamericanas y estadounidenses. En sus propias palabras, estas valientes mujeres hablan de sus vidas y sus luchas para sobrevivir en (e impugnar a) un sistema económico organizado en su contra. Esta publicación es completamente bilingüe (en inglés y español) e incluye historias de mujeres que trabajan en fábricas de ropa para exportación, el sector salud y la agricultura.


Citas selectas

Sobre el trato en el trabajo….

“Para hacer cambios hay que dejar el miedo. Sabíamos que nos podían correr y corrimos el riesgo. Pero lo que yo hablaba con mis compañeros es que el patrón corría todos los días gente sin ninguna razón, nada más porque ya iban a completar 500 horas e iban a ganar sueldo regular. El supervisor iba a la línea donde estaba… el trabajador o la trabajadora y enfrente de los demás y con toda arrogancia le decía, “no me gusta tu trabajo y te me vas ahora.” Yo sentía como un latigazo aunque no me lo dijera a mí. Cuando entrábamos a trabajar decíamos ¿a quién le tocará ahora?”

Sobre ser mujer sindicalista….

“Gracias a la organización, yo he tenido una formación. A veces me ha tocado enfrentar mucho a los hombres para que nos respeten nuestro derecho de igualdad. A veces, nosotras las mujeres ponemos alguna condición que no es aceptada por ellos, y tenemos, inclusive, que llevarlas a las asambleas generales para que… nos den la autorización para poder realizar algún trabajo. El machismo es un obstáculo que no hemos podido todavía las mujeres vencer. Estoy siempre luchando por seguir adelante y lograr que las mujeres participen plenamente. Me ha gustado mucho poder ayudar a muchas compañeras que a veces no saben ni siquiera firmar su nombre. Pues la situación de la mujer ha sido muy crítica porque en el pasado las mujeres no teníamos mucho acceso a la educación como hoy. Y somos pocas las que realmente tenemos un grado de educación formal. Entonces, yo me propuse ayudar a mis compañeras y fortalecer más lo que es el sindicato. He logrado afiliar a más mujeres, y eso me ha llenado de satisfacción. Y mi lucha es seguirlo haciendo, seguir afiliando a más gente para poder fortalecer la organización .”

Sobre la Privatización de los Servicios…

“Desde la privatización de los servicios básicos, como la energía eléctrica y las comunicaciones, no aumenta el beneficio, no aumentan los sueldos-- no aumenta nada más que el precio. Los únicos beneficiarios son los que invierten, los que tienen monopolizados los servicios básicos. Son tan pocos que ya toda la gente los puede ver. Son los mismos que se beneficiaron de la privatización de las pensiones y la dolarización.”

 

“Una compañera me dice, ‘Yo quito este foco de aquí porque no puedo pagar la energía este mes. Pero no me puedo quitar un ojo. No me puedo quitar una mano, ¿verdad?' Con la privatización se trata al servicio de salud como negocio en vez de un derecho humano. Los inversionistas sólo ven, ‘¿Esto es rentable o no es rentable?' Entonces, privatizar la salud en nuestro país es como matarnos, ir directamente a que no podamos mantenernos .”

Lea las historias completas de estas valientes mujeres, ¡ordene una copia de “En Resistencia” ahora mismo!

Puede ordenarla aquí …o imprimir este formato y enviarlo.

 

Women Behind the Labels (Las Mujeres detrás de la Etiqueta)

Para entender completamente el impacto de la globalización de la economía sobre las trabajadoras, no basta preguntar la opinión de los líderes de los países en desarrollo. Hay que preguntarle a la gente que costura la ropa y pizca la fruta para los mercados de los EEUU. En 1998, STITCH lanzó un proyecto de documentación para hacer oír esas voces. El resultado es Women Behind the Labels (Las Mujeres detrás de la Etiqueta) , una compilación de ocho entrevistas con mujeres dirigentes en lucha en los sectores bananero y de la maquila de ropa en Guatemala y Honduras. Las entrevistas breves y accesibles cubren una amplia variedad de temas, incluyendo condiciones de trabajo, relaciones familiares, historias personales y la decisión de organizarse. Cada entrevista incluye una breve introducción sobre quien que cuenta su historia y el contexto de la planta, la industria y el país. Buscamos que este folleto sea empleado como una herramienta educativa para activistas, profesores, educadores sindicales y miembros de base.

"Cada costura de la ropa que llevamos contiene la historia oculta de la vida y la lucha de una mujer. En Women Behind the Labels uno puede leer las historias e inspirarse en el valor y la determinación que resaltan en ellas — Barbara Ehrenreich, feminista, periodista y analista política de los EEUU.

Aquí puede ordenar una copia de Women Behind the Labels.

 

La impresión fue donada generosamente por Public Service Alliance de Canadá. Descripción: 42 páginas.

 

Extractos de Women Behind the Labels

SOBRE SALARIOS Y ACTIVIDAD ANTISINDICAL:

"Mi pago por las primeras dos semanas en Daimi fue de 90 quetzales [US$15]. Casi me hizo llorar. Cada día había gastado en transporte y comida y luego sólo recibí 90 quetzales Me enojé mucho, pero no renuncié porque mi hermana acababa de dejar a su marido y necesitábamos el dinero. No me quejé por el salario porque no sabía cuánto tenía derecho a recibir. No sabía ni siquiera qué era el salario mínimo. Luego empecé a ir a las reuniones. Veíamos las listas de trabajadores para ver a quién podíamos reclutar. Con el tiempo, pude reclutar a varias personas de mi línea. Pronto los patrones empezaron a sospechar y a vigilar a algunos trabajadores. En esos días hubo varias oleadas de despidos. Era en 1997. Casi no conocía a nadie de los despedidos en la primera ronda. Conocía a uno de los despedidos en la segunda ronda. Yo fui despedida en la tercera. Tenía 24 años entonces; era una de las mayores." -- Marie Mejía, 29 años, organizadora y ex trabajadora de la confección, despedida y colocada en la lista negra por organizar. Marie también comparte su experiencia de niña como trabajadora en las fincas cafetaleras en la sierra de Guatemala, y como trabajadora doméstica adolescente en la frontera entre Guatemala y México.

SOBRE SER SINDICALISTA:

"Mi primer trabajo (en la fábrica) fue cortando tela. Lo hice sólo dos días. Al tercer día, una supervisora, que era muy mala, me puso en una máquina a pegar mangas. Quería aprovecharse de mí porque yo era muy joven. Me insultaba, me hacía llorar y me pegaba. Me tiraba piezas de ropa a la cara y me pedía que pegara mangas tan rápido como las trabajadoras con más experiencia. Así aprendí mi primera operación. Tenía 17 años cuando me metí al sindicato. Una vez que entendí lo que son los sindicatos para los trabajadores, fui capaz de reclutar a muchas compañeras. Pero aquí en Honduras, se trata a los sindicalistas como criminales. Si tratas de organizar un sindicato, te fotografían y las fotos las envían a las otras empresas. Eso le dificulta a una trabajadora encontrar trabajo cuando se sabe que es sindicalista. Al principio, yo tenía miedo, pero luego pensé, ‘¿por qué?' Lo legal es lo legal y yo sólo estoy defendiendo nuestras leyes." — Yesenia Bonilla, 24 años, obrera y dirigente sindical. Yesenia dirigió una lucha sindical histórica en la fábrica hondureña KIMI, que maquilaba para JCPenny. Yesenia también habla sobre los efectos del huracán Mitch en su familia y el sindicato.

SOBRE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN LA INDUSTRIA BANANERA:

"Los hombres tienen un salario semanal garantizado, lo que significa que la empresa los tiene trabajando todos los días, así sea por unas horas. Por ello, si no hay trabajo en la empacadora, los mandan a los campos. Las mujeres no tienen esa garantía y sólo se les paga cuando trabajan. Las mujeres deberían tener un salario garantizado igual que los hombres. Se nos debe pagar por nuestro esfuerzo. Para decirle la verdad, las empresas trasnacionales siempre quieren explotar y pagarles menos a las mujeres. Estamos haciendo todo lo que podemos para cambiar esto, empezando por educar a las compañeras. A través del comité de asuntos de las mujeres que organizamos, participan más mujeres en las discusiones. Recientemente, dos o tres compañeras participaron en las negociaciones y hablaron sobre nuestras necesidades específicas. Debemos tener un contrato colectivo del que estemos orgullosos, es por el bien de todos, hombres y mujeres." — Alma Mejía, 45 años, trabajadora bananera en Chiquita en Honduras. Alma ayudó a formar el comité de asuntos de las mujeres a finales de los 70, un esfuerzo que prendió entre muchos sindicatos bananeros en la región, incrementando permanentemente la participación de las mujeres y su fuerza dentro del sindicato.

 

STITCH is a network of women unionists, organizers, and activists that builds connections between Central American and US women organizing for economic justice.
4a Avenida, 21-38, Apto. B, El Zapote, Zona 2, Cuidad deGuatemala, Guatemala - stitchca(at)stitchonline.org